26 feb. 2015

Kristen Stewart: Lucho para que no me gane la ambición

Miguel Cane.

Con un carisma especial que ha proyectado a lo largo de 33 cintas durante casi 15 años, Kristen Stewart (Los Ángeles, 1990) se ha convertido en una de las estrellas más notorias de Hollywood en tiempos recientes, tanto dentro de la pantalla con cintas de éxito como la saga Crepúsculo, como fuera de ella a consecuencia de algunos escándalos mediáticos.


 No obstante, ya se ha alejado de los rumores y las sagas taquilleras para enfocarse en prestigiar su trayectoria profesional, centrándose en largometrajes independientes como Camp X-Ray, Las nubes de María (dirigida por Olivier Assayas), y, más recientemente, en Siempre Alice, donde interpreta a Lydia, la hija menor que debe cuidar a su madre afectada de Alzheimer —interpretada por la ganadora del Globo de Oro y nominada al Oscar Julianne Moore. La cinta, conmovedora y dura, marca un hito en su carrera y llega a pantallas de México esta semana.


¿Qué te condujo a aceptar un filme como Siempre Alice, en el que no eres la protagonista y es una historia tan cruda y dolorosa?
Básicamente, por trabajar con Julie (Julianne Moore), a la que quiero y admiro, y con quien deseaba trabajar desde hace varios años. Sin caer en la queja muy común de que no hay muchos buenos roles para chicas, diría que nunca me habían ofrecido un papel como el de Lydia. Tuve que buscar obtenerlo. Eso me da orgullo. Porque pude demostrar que no solo soy una figura mediática, sino que puedo interpretar toda clase de papeles. Y la historia es conmovedora, como dices. No te deja indiferente en ningún momento.


Interpretas a una aspirante a actriz que lucha para hacerse un lugar, algo lejano a ti. ¿Cómo hiciste la investigación para crear tu personaje?
Es cierto, nunca fui una aspirante a actriz porque comencé a trabajar desde muy pequeña y tuve buena suerte. Pero sé que la vida de los actores es muy difícil, no importa el éxito comercial que tengas. Lydia anhela triunfar en el teatro y sentí sus nervios. Tuvimos una locación en Lincoln Center para hacer una escena de Tres hermanas, de Chejov. Pensé “no sé lo que estoy haciendo, nunca he estado en un escenario teatral en mi vida y ahora tengo que hacerlo”. La compañía fue muy generosa conmigo. Curiosamente, para mí esa fue una de las partes más difíciles de filmar, porque tenía que ser perfectamente honesta… Incluso ahora que he visto la película, de repente estoy en un escenario y me veo totalmente fuera de lugar. Esa era una carencia que tenía. Pero Lydia me dio valor para ponerme de pie ahí y hacer mi escena. Siempre, no cabe duda, acabas aprendiendo algo en todos los rodajes. Aquí, y en Las nubes de María aprendí mucho de la humildad que exige el oficio.


Hablando de eso, una vez que terminó la saga de Crepúsculo solo has hecho películas independientes. ¿Estás intencionalmente rehuyendo las de gran presupuesto?
Te diré cómo hago las cosas. Cada vez que leo algo y estoy dispuesta a firmar mi nombre en un contrato, me prometo que voy a cumplir con el personaje. Tengo que sentir que me gusta lo que hago. Me sentí así acerca de Crepúsculo. Me sentí de esa manera acerca Blanca Nieves y con las películas indie. Nunca esperé de Crepúsculo que llegara a tener tanto éxito o que la fueran a promover tanto. Ni siquiera sabíamos que haríamos una secuela. No es algo que esté evitando, pero necesitaba un cambio, ¿Ves? Tenía 17 años cuando empezamos con esa saga y yo estaba tan emocionada de hacer una película así. Ahora lo que quiero es hacer todo tipo de películas. Tener la oportunidad de jugar con más temas. Sean grandes o pequeñas. Solo quiero hacerlo por las razones correctas.

¿Cómo te hace sentir la recepción que han tenido tus películas “pequeñas”?
Muy emocionada. Estoy feliz. He hecho un montón de películas independientes desde la época que era realmente joven, y algunas de ellas no consiguen exhibirse nunca. Pero a muchas les tengo cariño. No amo todo lo que he hecho de modo autocomplaciente. Pero a veces sientes ganas de decir, “¡mira! hicimos algo que vale la pena”.

¿Cómo ves las posibilidades de que Julianne Moore se lleve el Oscar este año?
Estoy tan orgullosa de ella. Yo estoy ahí, dondequiera que ella me necesite, lo que sea, dondequiera que ella diga. La adoro. Ha entregado una actuación maravillosa tras otra, y tras otra, en Las horas, en Magnolia, en The End of the Affair, en Savage Grace y Mapa a las estrellas. Creo que es imparable… Hace años que podría haber ganado… Es un genio. Realmente espero que sea reconocida esta vez por Siempre Alice, porque ya es tiempo.


¿Qué dirías que aprendiste de ella?
Muchas cosas. Es una actriz muy generosa. Consigo afirmación de ella y eso me da fuerza. Aprendo mucho cuando estoy con ella, no es una sola cosa. Mira, ella no vino y se sentó y me dio consejos. Ella no hace eso. Pero solo estando alrededor de ella —solo verla actuar es una lección. Me pasó más o menos igual cuando trabajé con Juliette Binoche (en Las nubes de María) y supe que ellas logran esta grandeza por un medio que no comprendo muy bien. Son del tipo de actriz que hace mucha preparación emocional y trabajo de campo, y entonces llegan allí al set y pueden lidiar con esta preparación técnica y con todas las exigencias de un rodaje. Por eso son grandes estrellas. Julie es una mujer muy inteligente. Su mente es tan grande que puede realizar múltiples tareas, colabora con el director de fotografía, el director, con otros actores, trabaja en el guión, hace todo este trabajo técnico, y entonces es de alguna manera capaz de llegar y trascender todo. Me sentí realmente muy bien al trabajar con alguien tan genial.


En una ocasión hablaste de que querías dirigir algún día. ¿Cómo vas con eso?
Pues mira, ya escribí dos cortos que realmente estoy tratando de levantar ahora mismo. Solo necesito ajustar algunos tornillos, ya sabes de qué hablo. Quiero dirigir y me gustaría empezar como se debe, con algo realmente pequeño. Cuando era niña solía decir, “¡ya verán! ¡Voy a ser la primera directora menor de 18 años!”. ¿Te das cuenta? Qué horror. No tenía idea. Quería inmediatamente todo. Ahora, entre más crezco y más trabajo, me doy cuenta de que estoy aprendiendo siempre, que quiero hacer las cosas bien, quiero empezar muy desde abajo, como debe ser. Lucho para que no me gane la ambición, por no generar expectativas que no podría cumplir; yo sé que quiero ser algo, quiero hacer algo y quiero hacerlo bien. Así que, sí, dirigiré y espero que puedas ver mi trabajo en algún festival independiente y pequeño, en el que tal vez aparezca con un corto, algo de lo que pueda sentirme realmente orgullosa.