11 abr. 2013

Oblivion, de Joseph Kosinski

Un mundo en ruinas

Miguel Cane.



Que el estudio que desembolsó millones de dólares para filmar Oblivion lo lance, apresuradamente, en pleno mes de abril, cuando se trata de un filme más adecuado para la temporada veraniega, obedece a una razón de meros números: su intención es recuperar de la manera más pronta posible, el dineral que se invirtió en su presupuesto, antes de verlo naufragar ante la competencia que incluye titulos con un éxito más asegurado, como la secuela de Star Trek, Iron Man 3 o El hombre de acero.



Y esto es, porque aún si cuenta con un reparto encabezado por Tom Cruise y Morgan Freeman, se trata de un producto que no puede competir con los otros colosos que vienen en los meses venideros.



La trama no es nada del otro mundo, algo que usted ha visto muchas veces antes; no hay mayor novedad que los recursos técnicos para presentar esta historia de humanos que descubren que no todo en la tierra está perdido después de medio siglo de un ataque extraterrestre. Cruise vuelve a interpretar el mismo tipo de personaje que lleva casi una década haciendo: sin matices, mecánico, sostenido únicamente por su carisma, y ni siquiera la “novedad” de que es clonado varias veces a lo largo de la cinta resulta algo que impacte.



Se busca recrear un ambiente de cine especulativo de los 70 (como Quinteto de Altman) pero eso no es excusa suficiente para pasar más de dos horas en una butaca, pagar el precio de un boleto – y en IMAX es más caro – solo para ver un derroche de recursos, apuntalados con lugares comunes del género de la ciencia ficción, con un dizque “mensaje” metido a la fuerza, y atorándosele en la garganta al espectador.

La basura, por muy bien producida, e incluso interpretada, que esté, no deja de ser eso mismo. Basura, que ahora se presenta como un estreno grandilocuente, cuando la intención real es recuperar dinero lo más pronto posible, antes de que el público perciba que ha sido estafado, que esta película tiene una dirección errática, que no sabe lo que quiere ser (¿thriller distópico? ¿aventura futurista? ¿diatriba existencialista? ¿película palomera? ¿todo junto?) y finalmente se desploma con una sensación de total anticlimax. Oblivion solo invita al espectador a hacer algo con ella: olvidarla. Y entre más pronto, mejor.

Oblivion
Con Tom Cruise Olga Kurylenko y Morgan Freeman
Dirige Joseph Kosinski



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