7 mar. 2013

Oz, de Sam Raimi

¡Magazo!

Miguel Cane.



En lo que ostensiblemente es la “precuela oficial” a el clásico de Victor Fleming El Mago de Oz – la de 1939 con Judy Garland como Dorothy, etcétera – Sam Raimi, que lo mismo ha sido amado que vilipendiado, recurre a los relatos originales de L. Frank Baum, para relatar los orígenes del Mago de Oz.



Oscar Diggs (James Franco), un mago de circo venido a menos acaba, gracias a un tornado, en la colorida tierra de Oz. Convencido de que todos sus sueños se han hecho realidad y que a partir de ahora todo ira mejor y la fama y la fortuna estarán a su alcance. Pero no es tan fácil, todo se complica cuando conoce a las tres brujas: Teodora (Mila Kunis), Evanora (Rachel Weisz) y Glinda (Michelle Williams), que tienen sus propios planes para él. Oscar tendrá que enfrentarse a diferentes problemas utilizando sus trucos de magia para salir airoso y así intentar convertirse en un hombre mejor al que todos puedan adorar como el gran mago y guiar a Oz hacia la felicidad.

Raimi aprovecha su presupuesto de 200 millones de dólares y utiliza todos los efectos especiales a su disposición, si bien a veces se engolosina con ellos; para rendir homenaje al original, inicia la película en blanco y negro, luego da el salto al color, a la máxima saturación y a escenarios digitales, adentrándose en el territorio de Tim Burton, aunque sin lograr el control que éste suele tener en esa clase de escenarios. Su grandiosidad acaba cansando, a lo largo de toda la película repite planos generales una y otra vez, todo para que veamos lo inmenso y lo magnífico que es todo, acaba cansando (el mismo problema de Peter Jackson en El Hobbit). El 3D funciona muy bien en los créditos iniciales, pero el formato pierde momentum según avanza la película, y el guion es flojo y sin ritmo y básicamente la salvación de la película es Rachel Weisz como una bruja malvada que no tiene reparos en disfrutar su maldad y se come – prácticamente-- a James Franco, que se percibe como un reemplazo de último minuto para Johnny Depp. Otro elemento que remite – inevitablemente – al universo Burtoniano, es la música de Danny Elfman, que funciona en todas sus apariciones.

En suma, esta nueva incursión a Oz es visualmente suntuosa, pero la atención de Raimi se enfoca más en los efectos visuales, que en narrar una historia coherente y el resultado es que se trata de una película bellísima y, para su mala suerte, completamente olvidable.

Oz
Con James Franco, Rachel Weisz, Mila Kunis y Michelle Williams
Dirige Sam Raimi
EU 2013


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