17 may. 2012

Habitación en Roma, de Julio Medem

Historia de Dos Mujeres

Miguel Cane

El más reciente filme de Julio Medem (Los amantes del círculo polar, Lucía y el sexo) se desarrolla prácticamente en un solo escenario, una habitación de hotel en el centro de Roma donde dos mujeres jóvenes que se acaban de conocer, se internan juntas en una aventura física que les tocará el alma.



El que básicamente no tenga más locaciones no importa; el guión (del propio director e colaboración con Julio Rojas y Katharine Fugate) atrapa y consume al espectador. Todo transcurre en una noche y en las primeras horas de la mañana de un día del comienzo del verano de 2008, antes de que Roma lance a cada una de ellas al lugar al que pertenecen; por la tarde Alba (una exquisita Elena Anaya) volará a España, y Natasha (Natasha Yarovenko) a San Petersburgo. La habitación del hotel, que parece haberlas estado esperando siempre con arte histórico y pasiones pasadas incrustadas en sus viejas paredes, sugiere una atmósfera cargada de erotismo y sensualidad, no muy ajena a los filmes de Just Jaeckin (Emmanuelle, 1974) y David Hamilton (Bilitis, 1977) que conjugan el exquisito roce con una extraña fuerza que engancha sus miradas apuntando hacia lo inquietante.



En ambas mujeres, que tienen sus vidas en otra parte, nacen sentimientos nuevos y desconocidos que Alba y Natasha aceptan, y a los que al mismo tiempo restan importancia hablándose con naturalidad y buen humor. Un pacto surge entre ellas que propicia situaciones tan cómicas como enigmáticas, antes del ataque inesperado de un amor punzante y desolador en su fragilidad.



Durante un periplo de doce horas, de noche y de día, estas dos mujeres desvelarán sus vidas, primero ocultándose y protegiéndose por miedo a la atracción sin ser correspondida (todos somos vulnerables en nuestro temor al rechazo, a la indiferencia), luego dejándose acompañar hacia el paisaje desconocido de la otra, cruzar el umbral de la piel para entrar al mundo habitado por sus compromisos y el amor sincero hacia sus respectivas parejas; en el caso de Alba, es una mujer casada que tiene dos hijos; y el de Natasha, su profesor de Historia del Arte Renacentista, con el que está próxima a casarse.



Medem trabaja con sus actrices con cuidado y establece una coreografía que sirve para apuntalar ese breve encuentro que a la larga sabemos que rompe el corazón. Entre cuatro paredes, ambas girarán sobre sí mismas hasta ponerse boca arriba mirando juntas hacia los ojos de la otra, un abismo compartido, el secreto guardado en una habitación en Roma, así nace para ellas su nueva libertad, el deseo, la entrega furtiva y significativa.

Film de controversia, Habitación en Roma es una exquisita miniatura que más parece un producto de otro tiempo: no pareciera pensada para las salas de hoy, sino para los antiguos circuitos de “arte”, que exhibían filmes de Nagisa Oshima y Liliana Cavani, cintas que no temían a explorar la sexualidad. Los espectadores maduros estarán sorprendidos gratamente, ante un trabajo sólido y bello, de un cineasta idiosincrásico y convencido de lo que hace, con dos actrices valerosas y consumadas.

Habitación en Roma
con Elena Anaya, Natasha Yarovenko, Enrico Lo Viso y Najwa Nimri
Dirige: Julio Medem
España/Italia/Reino Unido
2010

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